Navidad de los Pobres ¿Qué tan feliz navidad?

diciembre 8, 2010

 

Navidad de los pobres, esa que nos canta la música de diciembre cada año, que conozco y que disfruto al máximo, pero que hoy en día tal vez está muy equivocada con su cantar, o al menos eso pienso yo, porque los pobres ya no están tan felices, o tal vez nunca lo han estado.

Ligado de una u otra manera a esas poblaciones vulnerables, me he dado cuenta que eso que yo pensaba real, la felicidad de los pobres en cuanto a la navidad, puede hasta estar cambiando demasiado.

Y no lo digo porque ya no lo disfruten, pero de un tiempo para acá, he notado que ahora si nos está tocando tratar de hacer feliz la navidad de los pobres, ahora si somos capaces de ponernos la mano en el corazón, metérnosla al bolsillo y llenarla de regalos y colaboraciones para gente menos necesitada, o mejor aún, para damnificados por éste invierno que según estadísticas es el más fuerte de los últimos treinta años.

¿Por qué apenas hoy? ¿Nunca ha habido personas hambrientas? ¿Nunca ha habido niños sin ropa? ¿Nunca ha habido familias sin navidad? ¿Entonces por qué ahora? Hago los cuestionamientos, no porque no me guste lo que están haciendo hoy en día, lo hago es porque apenas hoy se dieron cuenta de la cantidad de gente que necesita, al menos en mi casa, por esa liga que hay atada entre Molina Serna (mi familia) y la gente de escasos recursos y que es muy bonita, es que tal vez no colaboro con los damnificados del invierno, pero llevo colaborando hace ya casi diez años con alguito.

Mi madre es educadora y le han tocado, o ella los escogió, aun no se, sitios de alto riesgo para dar clase. Empezando por La Cruz, en Manrique Oriental y donde aprendimos a donar cosas, desde sabiduría y ropa, hasta llegar a alimentos y utiles escolares, luego llegó a escuelas rurales donde lleva casi seis años trabajando, dos en Caldas, donde la gente vive en pisos de color naranja, los niños no desayunan y lo único que tienen para salir de la rutina, es la escuela.

No me conmueven los damnificados me han dicho varias personas, pero lo que ellos no saben es que no veo noticias, que prácticamente tengo desconectado twitter y esas cosas, porque no quiero saber qué ocurre con esas familias que hoy, en medio de su pobreza, lloran y buscan bajo el barro a sus familiares que fueron aplastados por esa Naturaleza, a la que respeto y tengo más miedo que a dios. ¿Y por qué no quiero saber nada? Porque me duele, porque los medios acá con tal de vender, muestran la crudeza de la pobreza, que se vuelve tan sensacional que la gente no puede dejar de verla.

Insisto en no colaborar y si me piden que lo haga, pues para los damnificados de éste invierno, no voy a donar nada, o no se aún, igual, seguiré con la labor que desde hace un año vengo realizando con unos amigos y que consiste en tratar de hacer sonreír a niños y de brindarles una navidad diferente, o hasta de quitarles un peso de encima a los padres con el regalo de diciembre al que el mercado nos acostumbró, porque después de contarles la problemática de mi mamá como educadora, uno se da cuenta que un regalo para un niño de esos, significa hasta la comida de un mes entero y como a esa gente nadie les presta plata, mejor no brindarle una sonrisa al niño, pero que no falte la aguapanela para el desayuno y la comida y el pan para el almuerzo. Además, que las familias pobres no tienen ni uno, ni dos niños, su lista de infantes, es engrosada por tres o cuatro y hasta más.

No es tan feliz la navidad y ésta tal vez espero que sea la que les diga, que realmente los pobres, esos que creemos que tiran polvora, hacen asados y hasta lo imposible por comprar el traído y los ponga a reflexionar sobre su actuar, si va a ser algo solo por damnificados del invierno y de una sola navidad, o algo que quieren seguir realizando en su vida, porque por mi parte, yo, un chico de estrato dos, seguiré rebuscándomela para que las comunidades más vulnerables tengan una educación bien, unos útiles con qué recibirla, un bocado de comida para llevarse a la boca y una muda de ropa para ponerse, pero no lo haré por una navidad o porque la televisión me lo dice, lo seguiré haciendo porque me han dolido esas personas y porque hace muchos años entendí, que los pobres no necesitan que nos acordemos de ellos solo en navidad, sino durante el año, y cualquier colaboración que les podamos brindar.

Si quiere saber cómo colaboramos el año pasado en la sonrisa navideña de un niño, entre acá: http://www.facebook.com/profile.php?id=100000480249501