El sabor del placer


Cuando la vio por primera vez, ella se saboreaba frente a él, le sonrió y volvió a salir.

Su vida era lo más monótona que usted se pueda imaginar, miraba al suelo, miraba al cielo, inmóvil, tratando de contrarrestar el aburrimiento, encerrado en su cubículo, casi siendo víctima de abuso laboral, pero por eso le pagaban a su familia, estar veinticuatro horas, de los siete días de la semana ahí.

Cuando ella volvió, otra vez se saboreó, se miraron a los ojos, él confirmó que ella era lo más bello que había visto en la vida, su cabello negro a los hombros, las mejillas rojitas casi siempre por el maquillaje, los ojos avellana, su piel trigueña, los tatuajes en su hombro, cuello y brazo derecho, la sonrisa que le dejaba al irse y con la que le proponía un regreso eran eso que hacía anhelarla tanto como a él también lo anhelaba mucha gente por su aspecto.

Luego de cada mirada, cada día a eso de las dos de la tarde cuando ella aparecía en el horizonte, él no tenía nada más para pensar, solo esperaba esos ojos avellana que se cruzaban con los suyos y que anhelaba tener, y luego de mirarlos se quedaba esperando a que fuera el otro día para volver a verla, poco a poco se fue enamorando.

Tres días transcurrieron asi, miradas iban y venían con ella, Antonia, como alcanzó a oir que se llamaba. Al Cuarto día, cuando ella llegó, volvieron a cruzarse sus miradas, la sonrisa de ella fue más brillante aún, él se alegró, ella le sonrió de manera pícara y él entendió, al fin iba a cumplir su más grande deseo: derramar sus liquidos en la boca de ella.

-Deme ese oso que hay en el mostrador.

El oso brincó de alegría, ella lo recibió en su mano, lo destapó, ahí lo tenía igual de rebosante, gordito, lo puso entre sus dedos, lo apretó suavecito, a él le gustó, sonrió, no veía el momento en que entrara en contacto con su lengua. Ella aguó su boca, lo sumergió en su saliva y empezó a masticarlo, ninguno de los dos había tenido tal sensación de placer en su vida. Lástima que no volverían a hacerlo juntos.

Foto: http://susurroprohibido.blogspot.com/

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One Response to El sabor del placer

  1. Laurita!!! dice:

    ajajaja… :O

    Está bueno Juanse… Uno siempre de mal pensado!!!,,, jijiji

    ¡¡¡Abrazos!!!

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